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Chile, Rutas, Video
Futaleufú no siempre está en la ruta de quienes recorren Carretera Austral. No obstante, el lugar nos llamaba, tal vez porque su gentilicio es «futaleufense» o solo porque estábamos con ánimos de variar un poco la ruta. Y vaya que valieron esos kilómetros extra.
 
Casi en la frontera con Argentina, Futaleufú es un rinconcito paradisiaco entre montañas, la ruta que viene desde Chaitén, permite recorrer el lago Yelcho y muchos ríos. El sector ofrece muchas actividades; caminatas, rafting y pesca. En general, cualquier espacio sirve para estacionar el vehículo camper, pero lo más bello está en la costanera de la laguna Espejo, en pleno Futaleufú. Al lado del centro cultural, donde se puede encontrar una wifi abierta.
 
Las caminatas son de mediana intensidad, aunque para Piedra del Águila recomendamos llevar bastones por lo empinado que es. Bajar puede llegar a ser un deporte aventura si no llevas el calzado adecuado o simplemente pisas algunas rocas sueltas, que están por todos lados. 
 
Es un MUST de Carretera Austral, aunque signifique un desvío… Eso sí, aquí algunas precauciones:  En esta parte del sur de Chile, comenzamos a notar una disminución notable de cajeros automáticos. En Futaleufú, solo hallamos un cajero, habilitado en BancoEstado. Más adelante incluso, solo encontramos negocios con «caja vecina», habilitadas para las famosas «cuentaRUT», es decir, sin posibilidad alguna de utilizar cualquier tarjeta que no sea ésa. Lo otro, es difícil encontrar verduras y frutas frescas, si pueden abastecerse antes de alguna verdura que dure (repollos, cebollas, zanahorias y tomates), háganlo. Entre más al sur vayan, más complejo será esto, así que apenas consigan un lugar donde vendan, compren.

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Artículo, Chile, Opinión, Video
Tuvimos la suerte de estar este año, en los parques administrados por Tompkins Conservation, justo antes de su transferencia a Conaf. Hoy, con el traspaso de 407 mil hectáreas al Estado de Chile, son la mayor donación de tierras privadas de la historia. Esta nota es distinta a las anteriores, queremos invitarlos a reflexionar en la mejor inversión de todas: la naturaleza.
 
Comenzar la Carretera Austral en el Parque Pumalín fue una bofetada. Una bofetada de belleza que te golpea en cada piedra de los senderos y también, una bofetada bien fuerte por todo lo que en algún momento dudaste sobre los Tompkins. Cada aspecto de este proyecto, te remece: La recuperación de fauna y vegetación nativa, las rutas escénicas, bien pensadas y las instalaciones en general, te dan el golpe final de súbita emoción, pero con un trago final de culpa.
 
En 2003, Douglas y Kristen Tompkins compraron medio millón de hectáreas en la Patagonia chilena. ¿Cómo era posible que un par de empresarios millonarios, comprara ese terreno en la Patagonia, solo para donarlo al Estado como áreas protegidas? Algo no calzaba, sin embargo el espíritu y motivación de los Tompkins fue derrumbando todos y cada uno de los mitos, incluso aquel que no veía relación entre naturaleza y economía: Conforme avanza la Ruta de los Parques de la Patagonia, la industria turística crece en torno a este sueño. Este proyecto contemplará un recorrido de 2.800 kilómetros y 17 parques nacionales (11,5 millones de hectáreas protegidas) y según la visión de Tompkins, será uno de los principales destinos mundiales para observar la naturaleza en su estado más prístino.

Revisa el resumen de nuestro paso por Pumalín:


Un tiempo después de la entrega a Conaf, el Gobierno de Chile anunció el acuerdo con Tompkins Conservation y The Pew Charitable Trusts para crear un fondo para mantener la Ruta de los Parques. El círculo parece cerrarse, sin embargo, se abren otros y en esta contingencia, sumada a la relevancia que ha captado en el mundo el cambio climático, decir que la mejor inversión es la naturaleza, no es una idea descabellada, si no, realista, para la propia subsistencia.
 
La invitación es a pensar en grande – y también en lo cotidiano – sobre cómo aportamos a conservar la naturaleza de nuestra región y país y a la vez, cómo podemos orientarlo al desarrollo. El equilibrio parece circense, mas no imposible. En lo grande; empresas aportando directamente en la conservación de nuestros paisajes y la vida en ellos. Y en lo cotidiano; visitando y visibilizando los parques y reservas nacionales, llevándonos la basura de  ahí, alterando lo menos posible el ecosistema. 
 
Para cerrar, las cifras son duras: El último informe de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, IPBES, fue realizado por 145 expertos de 50 países durante tres años y reveló que un millón de especies se encuentran amenazadas debido al impacto del ser humano en el planeta. La naturaleza, no es solo la mejor inversión, es la más imprescindible.
 
Revisa la nota completa que escribí en empres@ctiva:

 
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