Blog, Bolivia, Rutas

Tupiza: Más allá de Uyuni

Ver ruta en Google Maps

Sí, las fotos en el salar de Uyuni son casi postal obligada cuando pasas por Bolivia: 10 mil kilómetros cuadrados de sal son sin lugar a dudas una maravilla. Nosotros llegamos haciendo ruta con @TatiyRicaporelmundo, quienes fueron nuestra brújula entre Ollagüe (Chile) y Uyuni. El camino por Bolivia es uno de los más calaminosos en los que hemos transitado, así que si deciden emprender por ahí, prepárense para un temblor que parece eterno.
 
Estuvimos 3 días en el salar, disfrutando de sus atardeceres y encegueciéndonos con el resplandor blanco durante el día junto a Tati, Rica y Franco (@rodandoelkombinente). Para nosotros lo mejor era la noche, el cielo prístino y la luna llena sobre el salar son algo hermoso, para quedarse absorto un buen rato. Además se pueden hacer tomas nocturnas para quienes gustan de la fotografía.

 

Pero más allá de Uyuni, más allá de las fotografías jugando con la perspectiva. Si tienen tiempo, el sur de Bolivia tiene mucho que mostrar. El camino nuevamente no es el más óptimo, con mucha curva, ripio, en muchos tramos un solo carril y acantilados. Sobrevivimos, pero recomendamos precaución. 
 
Veníamos de San Pedro de Atacama (Chile), donde solo por ingresar a laguna Cejar, cobraban 17 mil pesos chilenos por persona (25 dólares aprox.). Y en verdad, tiene paisajes hermosos, pero con la mano en el corazón y habiendo pasado por el sur de Bolivia y el norte de Argentina, creemos que está un poquito sobrevalorado. Pero no nos mal entiendan, San Pedro es un buen ejemplo de cómo hacer turismo, de cómo la combinación de una comunidad con vocación turística y buenos atractivos, logran un resultado exitoso.
 
Al llegar a Tupiza, nos sorprendimos por sus montañas de vetas verticales muy bien definidas de roca y tierra rojiza. Soñando un poco; edificios y catedrales de roca. ¿Lo mejor? No cobran por el ingreso a los lugares. De los sitios que visitamos, recomendamos Charaota, unos kilómetros antes de Tupiza (allí dormimos muy tranquilos en el furgón), el mirador de la “Poronga” y la caminata hasta la “Puerta del diablo”. Existen muchas opciones para hacer turismo a lagunas en pleno desierto, cabalgatas y caminatas. Inclusive se puede tomar el tour a Uyuni desde allí, aprovechando los alrededores de Tupiza.

A continuación, de la calle Pedro Arraya, donde están la mayoría de tour operadores y hostales, nos llevamos un par de mapas de atractivos que pueden recorrer con tour, a pie o en su propio vehículo (click en las imágenes para agrandar):



Eso sí, aquí el capítulo más amargo de nuestro viaje hasta el momento: nos robaron. Siempre seguimos las recomendaciones de IOverlander y la primera noche nos quedamos en la estación de trenes. No obstante, el segundo día nos movimos una cuadra para estacionar frente a varias hostales, cerca de donde hospedaban nuestros amigos argentinos Facu y Pafa (talentos del hip hop). Allí, a plena luz del día, mientras fuimos por las compras para almorzar, rompieron la chapa y con alarma sonando, robaron nuestros computadores Apple, cámara fotográfica Canon 60D y sus lentes, una interfaz de audio, una quena, un maletín con accesorios de Go Pro y una mochila pequeña con shampoo.

No comimos nunca ese día y el actuar de la Policía es un capítulo aparte que esperamos compartir en algún momento más adelante con ustedes. Solo decir que el robo fue la primera vulneración y la atención policial fue la segunda. Hicimos lo que había que hacer, salimos en prensa incluso. Pero no hubo resultados. Nota aparte, la señora Miriam de una botillería cercana (En Avenida Pedro Arraya, tiene servicio de lavandería y baño a buen precio) que nos dio mucho cariño y comprensión, nos instó a comer y nos dio alimento cuando estábamos completamente en otra, además de ser nuestra copiloto en la búsqueda de las cosas (incluso nos acompañó hasta Villazón).
 
Lo que nos ayudó muchísimo a volver lentamente a la normalidad fue conocer a nuestros amigos argentinos @Trashumantecolectivo quienes ya venían de regreso de un viaje de dos años y a Jorge Pereira, que estaba dando los últimos toques a su hotel, definitivamente el mejor de toda la ciudad (The Baron’s House). Aunque no hospedamos en las habitaciones – pese a que nos lo ofreció en algún momento – disfrutamos del recinto con asados y pizzas a la luz de la luna, con infusiones de pupusa con singani, receta original de los trashumantes. Con Jorge conversamos de la vida y nos asombró con sus conocimientos, sabiduría y sencillez. Nos contó sobre los Chichas, pueblo que habitó el sur de Bolivia y norte de Argentina y quienes serían los verdaderos originarios de esa zona, mucho antes de la conquista del imperio inca.  Además nos invitó a reflexionar sobre la legitimidad de la wiphala con una pregunta; ¿los indígenas usaban banderas? Plop!
 
Luego de tres semanas de buena conversa, música, comida rica y jaque mates con Pipo, Boni, Juani, Roque, Nico y Yerkito, decidimos emprender ruta a Tarija. ¿Por qué Tarija? ¿Por qué no entrar por La Quiaca a Argentina? Simple, a boliviano que le decíamos que iríamos a Tarija, nos respondía: “Tarija es hermoso”.

 

Author


Avatar