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Laguna roja… ¿verde y amarilla?

La segunda prueba de nuestra camper fue llegar a Laguna Roja. Veníamos de haber pasado una noche en Caleta Vítor (a 62km al sur de Arica), hermoso lugar por cierto para ir de camping un fin de semana.

Siguiendo con Laguna Roja, es importante dar una primera recomendación: Si pueden hacerlo con un tour, háganlo, en verdad el camino es doloroso para el vehículo; más que tierra y terrazas, el problema son las piedras, grandotas, pequeñas y con filo. Pueden tomar un tour desde Arica o Iquique, ambos de todos modos llegan por la ruta a Camiña.

 

laguna roja

Camino a Camiña.

Nosotros llegamos de Caleta Vítor a Camiña a la hora de cenar, en sus calles preguntamos y nos dijeron que el camino había que conocerlo, que había muchos ramales sin señalizar. Luego fuimos donde Carabineros y nos dijeron que sin 4×4 y 2 neumáticos de repuestos no lo lograríamos. Estábamos casi con depresión, le teníamos fe a maps.me, pero al parecer no bastaba para emprender el viaje.

 

 
Para despejarnos y matar el hambre, compramos en un almacén para cocinar. Había dos muy cerca de la plaza principal, bien abastecidos, no logramos ver los baños públicos abiertos, pero estaban justo bajo la plaza. Al salir de las compras, vimos una Grand Starex estacionándose frente a un hotel, nos acercamos con la esperanza de que fuera un tour para salir temprano al día siguiente. ¡Y estábamos de mucha suerte! Iván, de Arica Unlimited, nos explicó que el ideal era conducir con 4×4, que ir en nuestro vehículo era un riesgo, pero que de todas maneras, como él conocía muy bien el camino, podíamos seguirlo con cuidado.

 

laguna rojaAl día siguiente nos levantamos muy temprano para seguir a Iván. Partimos a las 06:30 subiendo por las laderas, un camino muy sinuoso, de curvas cerradas, la mayoría sin asfaltar. Hasta ahí, luego de 1 hora aproximadamente, nada parecía tan terrible. Sin embargo, al poco andar entendimos todas las advertencias previas. Un camino que dejó a Daniel con dolor de hombros por la tensión con el manubrio. Había sector que le pedíamos disculpas al KCKB-40 (aún estamos evaluando nombres).

En este tramo le prometimos muchos cuidados al llegar a Iquique porque en verdad, en buen chileno; “lo hicimos cagar”… dicho en español neutro; lo maltratamos. Incluso pasamos por un riachuelo. Eso sí, el último sector de la ruta la hicimos caminando. Dejamos estacionados los vehículos en un caserío que cobra 3 mil pesos por persona para hacer ingreso y dejar el automóvil. Después de una hora y media aproximadamente, llegamos a Laguna Roja. Bajamos otra ladera para llegar a otro riachuelo muy frío que cruzamos descalzos. 


Las tres lagunas – porque sí, son tres – son de un profundidad desconocida y los lugareños temen bañarse en ellas. Según contaba Iván que explicaba a las turistas francesas, danesa y chileno que lo acompañaban, los colores se deberían a algas y en el caso de la laguna amarilla, tiene un alto contenido de azufre y de acuerdo a lo que dicen los locales, cuando alguien desagradable está cerca, hierve.

 

Las lagunas son lindas, nos hubiese gustado estar en el atardecer, pero teníamos que regresar con el tour para no perdernos al retorno. Sentimos que las imágenes que grabamos y fotografiamos quedaron cortas respecto al entorno cordillerano que estaba a contra luz todo el tiempo. Si tienen la oportunidad de ir háganlo, les recordamos que pueden hacerlo desde Arica o Iquique.

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