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Argentina, Blog, Rutas
saltaSalta por sí misma es “la linda”, como la llaman, pero lo más hermoso, son sus alrededores, así nos recomendó nuestro Couchsurfer Miguel allá y le hicimos caso. Nuestro consejo es quedarse un rato en Salta para conocer su centro histórico, con arquitectura muy colonial, tiene mucha actividad artística-cultural, no por nada es la ciudad más grande del norte. Pero definitivamente sus atractivos están al sur. La carne, el queso y las pastas son lo mejor, pero sí que está genial en todos lados donde fuimos en Argentina. (Pueden revisar nuestra ruta en Google maps.)

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Blog, Bolivia
Estuvimos casi un mes en Tarija y para ser honestos, nos sentimos muy bienvenidos. La gente que nos encontrábamos se alegraba que viniéramos de Chile y nadie nos preguntaba de La Haya. El cambio fue brusco respecto a Uyuni y Tupiza, hay que decirlo. La amabilidad y alegría de los chapacos son fuera de lo común. Además de eso, allí comimos realmente rico, no solo en la calle y el mercado, sino también en la casa de nuestro couchsurfer Antonio.
 
Apenas llegamos a Tarija buscamos ubicación recomendada por IOverlander y después de meditar un poco escogimos la plaza de la Iglesia San Roque. En ese momento, no sabíamos que en 4 días más comenzaría el cierre de la fiesta de San Roque, típica de Tarija y multitudinaria. Tuvimos además la suerte que nuestro couch era bailarín y un chapaco de tomo y lomo. Nos dio a probar las blanqueadas (empanadas con cayote y crema encima) y nos llevó al mercado central más pulcro que conocemos, realmente inmaculado. Allí tomamos combinado (helado con jugo de limón) y al día siguiente – por su propia recomendación – fuimos por lo más típico; un saice, una especie de guiso.  Una semana más tarde, también tocamos música con nuestro amigos argentinos por casi todo un día prácticamente, en pleno hall central del mercado.

Fiesta de San Roque

La fiesta de San Roque cada año convoca a más personas, según escuchamos en las calles. Hace mucho existía en Tarija el único hospital  para leprosos en Bolivia. Durante la mayor parte del año, los enfermos se podían autosutentar con producción propia, sin embargo, los meses del año en que la agricultura no daba, se acercaban al pueblo con sus cuerpos cubiertos y haciendo sonar unas varas para anunciar su llegada; así evitaban contagiar y las personas les dejaban comida afuera de las casas. Esto, se mezcla con la veneración a San Roque, quien fue un noble muy adinerado, que renunció a todo para cuidar a los enfermos de lepra en Francia, se contagió y un perro lamió sus heridas y lo curó. Por eso se dice que es el santo de los enfermos, pobres y animales. Hoy quienes caminan por las calles de Tarija no son leprosos, pero representan esta antigua tradición y con ello, alaban al santo año tras año.

Gastronomía local

 
Sentimos que el recibimiento compensó todo lo mal que lo habíamos pasado con el robo. Incluso tuvimos la oportunidad de comer varios días en la casa de Antonio. Las mujeres de la familia eran expertas chefs de comida local, su sobrino un catador de quesos y su padre, un emprendedor vitivinícola que nos dio a saborear el mejor singani que hemos probado hasta el momento.  Regresamos la mano diseñando las etiquetas para la nueva producción y mejorando otros diseños ya consolidados.
 
La sopa de maní a 6 bolivianos (algo así como 600 pesos chilenos, es decir, menos de un dólar), era exquisita, con papas fritas arriba y muy abundante. Y cómo olvidar los karpiles de limón, bebida láctea típica de Tarija, tan adictiva que los estudiantes que iban a La Paz o Cochabamba, lo pedían en sus encargos a sus familias.
 
Y para seguir con la dieta chapaca, no podemos dejar de mencionar al Kapo. Ubicado a una esquina de la plaza San Roque, un imperdible. Cualquier plato, 20 bolivianos, siempre con su buena carne y acompañamientos a gusto. También tiene sandwiches y otras delicias, pero lo más bonito de todo, es que te prepara todo ahí mismo, ves el proceso que te aumenta el apetito. El Kapo es capo y buena onda. Nada que hacer con esa combinación, vayan si están allá.

Jardines chapacos

 
Tarija es una ciudad grande, tiene muchas plazas, muy bien cuidadas con flores y árboles altos para capear el calor y también las lluvias.Eso sí, ojo con quedarse tomando cualquier cosa en las plazas, los policías hacen rondas y nosotros lo aprenderíamos amablemente de un uniformado que nos sacó de nuestra amena reunión argentino-chilena de Fernet con Coca Cola.

Más comida

 
En Tarija conocimos a varias personas, algunos anónimos. Nos recordamos con cariño de Mariana y Diego que nos acompañaron a comer sonzo. Cerca del Mall (caro, vacío, pero con buenos baños), está el puente San Martín, allí les recomendamos ir de todos modos, para almorzar o cenar o simplemente si están con hambre. Allí encontrarán sauce, anticuchos, tortas de queso (empanadas) y lo más rico que probamos; sonzos. Originarios de Cochabamba, también los hacen allí, son una mezcla de puré de yuca con queso montadas en una rama. Exquisito.
 
Otro lugar que se quedó en nuestro recuerdo es San Jacinto. A un par de kilómetros del centro de Tarija, nos dio hermosos paisajes y un relax fantástico. Aunque la rivera del lago no es del todo de fácil acceso para un furgón, logramos pasar entre los árboles. Allí nos quedamos dos noches, muy tranquilos, con las puertas del vehículo abierto, full brisa suave. Su único defecto son los mosquitos pequeños que hasta el día de hoy no entendemos qué querían de nosotros, no nos picaban, solo se quedaban quietos y morían al más suave toque.

Arte y educación

Conocimos también la Casa Creart, un lugar donde un nuevo amigo chapaco, Daniel, alias el Chiquilín, hacía clases de música. Les recomendamos pasar por ahí, si no es para una clase de música o artes plásticas, a comer algo rico que preparen sus dueños. Además del contacto con el mundo artístico, pudimos conectarnos con el sector uiversitario. Dimos nuestra primera charla en el marco del proyecto de viajes en la universidad Domingo Savio, sobre comunicación estratégica, pero aprovechamos también de hablar de nuestro estilo de vida. Fue una gran experiencia, si alguna vez volvemos, ya tenemos todo coordinado, iremos a dar clases allá, ¡seguro!

Despedida

Al salir de Tarija vivimos un trocito de selva, Tariquía. El pulmón del sur de Bolivia, no bajamos porque teníamos ganas de llegar a Argentina y ya se estaba empezando a oscurecer. Pasando el segundo túnel camino a Bermejo, nos encontramos con muchos mosquitos. No dimensionamos la cantidad hasta que paramos en Bermejo, donde encontramos muchos insectos estrellados contra el parachoques, las luces delanteras y los tubos de agua de arriba. Y bueno, también encontramos ranas… que lamentablemente pensamos que eran rocas. QEPD. 
 
Una observación interesante; desde Bolivia no nos querían dejar pasar a Argentina por la falta del seguro vehicular. Pasamos la noche en Bermejo donde casi no dormimos por el calor (nuestro aire acondicionado estaba mal hace rato). Al día siguiente, decidimos arriesgarnos para cruzar nuevamente y lo logramos. Después de explicar la situación ya en Argentina, nos dejaron ingresar al país con el compromiso de comprar el seguro apenas pudiéramos. Más que nada para evitarnos problemas con la policía. Cuento corto, lo contratamos por internet en un cibercafé en Aguas Blancas. Importante: la aseguradora que hay allí no emite seguros a extranjeros.


Agradecimientos totales

Tarija es linda, chura. nos costó muchísimo salir de la ciudad. Allí llegamos después del robo de nuestros equipos, allí nos recibieron con cariño casi todos con quienes hablamos, allí nos llenamos de ganas de seguir con nuestro viaje.  Fueron importantes en nuestro paso por tan chura ciudad: Antonio y Ciscar Daniel y sus familias que sin duda nos hicieron sentir como en casa. Unos chapacos más. A Mariana y Diego por su buena onda. Pafa y Facu por su amistad y música. La familia de Genaro que se graduaron como los mejores vecinos en San Roque y por supuesto al Kapo, las mejores carnes que comimos. 

Ver nuestra bitácora camper en YouTube

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Blog, Bolivia, Rutas
Sí, las fotos en el salar de Uyuni son casi postal obligada cuando pasas por Bolivia: 10 mil kilómetros cuadrados de sal son sin lugar a dudas una maravilla. Nosotros llegamos haciendo ruta con @TatiyRicaporelmundo, quienes fueron nuestra brújula entre Ollagüe (Chile) y Uyuni. El camino por Bolivia es uno de los más calaminosos en los que hemos transitado, así que si deciden emprender por ahí, prepárense para un temblor que parece eterno.

Salar de Uyuni

Estuvimos 3 días en el salar, disfrutando de sus atardeceres y encegueciéndonos con el resplandor blanco durante el día junto a Tati, Rica y Franco (@rodandoelkombinente). Para nosotros lo mejor era la noche, el cielo prístino y la luna llena sobre el salar son algo hermoso, para quedarse absorto un buen rato. Además se pueden hacer tomas nocturnas para quienes gustan de la fotografía.

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Camperización
¿Dolor de espalda, manos y músculos que desconocías? Regresaste al gimnasio o te motivaste a hacer tú mismo la adaptación de un vehículo a camper. Bueno, también te pueden haber atropellado. En fin, he aquí nuestra experiencia en camperizar nuestra KCKB40, nuestra compañera, nuestro hogar, madre de desvelos y pesadillas durante su construcción. Hija del amor y rabias.

Plan e investigación


Durante casi un año vimos muchos ejemplos de vehículos adaptados como camper, por eso cuando ya hicimos público nuestro viaje y nos mandaban videos diciéndonos “mira, esto podrían hacer” nos tiritaban los ojos porque ya estábamos con sobredosis de aquello. De todos modos, quedar sobredopados acerca del tema, fue provechoso.

Para quienes se motiven a un sueño similar, revisen todas las ideas que puedan pillar, les servirá el siempre bien ponderado Google, Instagram y por supuesto Pinterest para inspirarse  (busquen camper, campervan, camperization y cualquier modelo de vehículo con apellido camper). Eso sí, el gran consejo es que no hay adaptación que sirva para todos, cada cuál tiene que entender primero sus necesidades y tomarse el tiempo para elegir. No se apresuren en esta etapa, vean con calma. Nosotros estuvimos casi un año viendo vehículos por internet y en Zona Franca de Iquique, evaluando precios, rendimiento, espacios, imaginándolos por dentro y por fuera, sumado a tres meses enfocados solo en adaptación (casi un retiro espiritual).
 

Elegir el vehículo

 
Infórmense y asesórense por técnicos en las dudas más específicas, pero siempre tengan claro que la decisión es de ustedes, de acuerdo a lo que realmente necesitan, según la factibilidad de adquisición donde se encuentren y pensando siempre si es que pueden costear el gasto de forma sustentable para el tiempo que programen de viaje.

Nosotros partimos con la idea de un Jimny, pasamos por la Expert, la Hiace y finalmente compramos una Grand Starex koreana, año 2015, motor 2.5. El cómo la elegimos fue todo un proceso aparte que se los explicaremos en detalle en otro momento, aunque adelantamos que quisimos privilegiar lo mecánico de acuerdo a nuestro presupuesto. Lo que es relevante entender es que cada modelo tiene sus pro y sus contra, hay instantes en que desearías estar en una 4×4, en una motorhome gigante, en una Kombi Volkswagen, en una moto, etc. Por eso primero es importante comprender cuáles son nuestras prioridades.

Etapas de construcción

Volviendo a la adaptación, primero planifiquen qué harán a modo general, nosotros lo definimos así:
  1. Sistema de agua
  2. Sistema de energía solar
  3. Aislamiento térmico
  4. Piso (goma, aislante y madera base).
  5. Instalación eléctrica interior (iluminación y enchufes).
  6. Instalación de techo interior
  7. Muebles de almacenamiento
  8. Cocina y lavadero
  9. Extensión de cama abatible
  10. Barnizado
  11. Cobertura final de piso
  12. Detalles finales decorativos y mini repisas
  13. Cortina ducha y ampliación trasera

Sistemas básicos: Agua y energía


La idea del sistema de agua se la vimos a un viajero de Kombi en Pica (Región de Tarapacá, Chile). Tenía un PVC en el techo instalado como una bazuca y con esa misma idea, diseñamos nuestra propia versión con PVC de 110mm en forma de U, con una entrada en la parte trasera del vehículo y dos salidas en el lado izquierdo de la U; una hacia afuera para ducharse y otra adentro para la cocina. 
 
Para el sistema de energía solar, revisamos distintos montajes y productos. Estuvimos en conversaciones con proveedores de marcas norteamericanas, pero al final, luego de varios cálculos y lectura, decidimos comprar un pack con un panel de 200W, controlador, inversor y batería de litio en Zona Franca en Iquique.
 

El interior de la casita

Ahora sí, lo que siempre es una fijación; cómo quedará el interior. En nuestro caso significó primero entender cuánto espacio necesitaríamos. Para Daniel, esto significa solo en instrumentos y maquinitas, un cajón de 50 cm de alto, que ocupa casi el 80% de nuestro almacenamiento. En ropa acomodamos todo en las mochileras y luego en una mochila normal, todo lo que era fotografía.

Desde esa información empezamos a trazar líneas agregando, por ejemplo, un espacio de cocina y otro para la cama, la cual decidimos dejar sobre el cajón musical. Dato interesante, en nuestro departamento, siempre dormimos en una cama japonesa – sí, a suelo, plegable – esto, sin planificarlo, nos sirvió para diseñar la cama de la camper, nos dio la medida del ancho que realmente requeríamos; 98 centímetros. Sí, es angosto. Sí, es cómodo. No, uno no se cae de la cama, estás a nivel de suelo. Pero vuelvo al consejo inicial, vean sus necesidades, no lo que necesita el resto. 

Conclusiones



La camperización fue agotadora y cada avance motivo de celebración. Era algo que nunca habíamos hecho antes, en algunas ocasiones nos equivocamos y nos daba una mezcla de rabia, mini depre y resignación, el sabor de la victoria luego de eso era maravilloso. El resultado final nos dejó una gran satisfacción. Lo mejor de todo, es que cualquier falla, conocemos perfectamente el diseño, dónde está cada cosa, así es más fácil la reparación. 

¿Te animas a hacer tu propia camper? ¿Tienes dudas? Escríbenos, a veces estamos desconectados por los propios vaivenes del viaje, pero apenas podamos responder, lo haremos 🙂

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